25 nov. 2012

La Gran Moratoria (2011-2021)


La Gran Moratoria (2011-2021)

El legendario humorista americano Will Rogers solía bromear afirmando que cuando “el Congreso contaba un chiste, era una Ley y cuando aprobaba una Ley era un chiste”. Algo similar, pero de muy mal gusto, se podría decir de la Ley de Moratoria aprobada por nuestro Congreso hace casi un año. Un tema que según el ex-Presidente Alan García debió quedar en “manos de los expertos” terminó convirtiéndose, en palabras de PPK, en una “medida de la época de la inquisición”.

ONGs ambientalistas financiadas por la industria transnacional de la protesta iniciaron hace años una campaña “hormiga” de desinformación contra los OGMs con los argumentos de que su uso dañaría nuestra biodiversidad, crearía dependencia en nuestros agricultores por la necesidad de comprar semillas cada año y enriquecería a “las grandes transnacionales” de la industria biotecnológica. Ante la ausencia de información, basada en ciencia, de parte del estado que no quiso, o no pudo, comprarse el pleito (mayormente ideológico), esta campaña tuvo un éxito relativo: recibió un endose ministerial (“no necesitamos unas cuantas semillitas transgénicas”), incubó una noción equivocada en el Congreso que aprobó la Moratoria (“el pollo alimentado con maíz OGM causa homosexualidad”), sin mencionar los miedos de miles de amas de casa que aseguran equivocadas que “los transgénicos causan cáncer”.

Un estado que no hizo su tarea tiene ahora varias preguntas que responder: ¿cómo le explicamos al papero de Huancavelica que sus papas no tienen que morirse por la rancha o por las heladas?, ¿cómo le decimos que existe una papa OGM resistente a la plaga causante de la Gran Hambruna de Irlanda (1845-1852)? y ¿qué le decimos a los algodoneros/maiceros que podrían reducir de manera significativa sus costos de producción usando semillas de maíz/algodón OGM resistentes a insectos?. Preguntas que ciertamente quedarán sin respuesta mientras nuestro estado autista e indolente mirará de costado a los agricultores con la excusa de la Gran Moratoria, una moratoria que, en nuestra opinión, es una prohibición de facto definitiva.

La lección a aprender es que en algunos temas los gobernantes deben escuchar a los expertos y basar su decisión en la ciencia. De haberlo hecho, el MINAG y el MINAM no habrían endosado o auspiciado una Ley que priva a los agricultores peruanos de la mejor tecnología para la agricultura desarrollada en los últimos 100 años.

¿Alguna solución? Tomaría un estadista dar marcha atrás en este error. ¿Conocen a alguno?

Artículo publicado en el suplemento Portafolio Económico de El Comercio el 25 de Noviembre del 2012