12 sept. 2009

No es racismo, son deseos de olvidar

Comentarios publicados, previo tijeretazo, en La República el 12 de Septiembre del 2009

Las críticas a su artículo, Sr. Adrianzén, son válidas en la medida en que se basan en una premisa equivocada. Krugman se equivoca cuando argumenta que la oposición al seguro de salud universal en USA tiene su fundamento en el racismo. En efecto, Paul Krugman en su libro “The Conscience of a Liberal” (páginas 11-12) afirma flojamente: “… En efecto, las secuelas de la esclavitud –el pecado original de Estados Unidos– son la causa de que seamos la única economía avanzada del mundo que no garantiza la atención médica universal a sus ciudadanos…”.

Es increíble que un economista como Paul Krugman, quien en la introducción a su libro “The Accidental Theorist” (1998) afirmara que los economistas tendían a ser aburridos porque hablaban con ecuaciones, diagramas y una jerga impenetrable, decida ahora ser muy entretenido y olvide su rigurosidad científica. Las estadísticas raciales de la pobreza en los Estados Unidos indican que son los blancos los más numerosos (http://www.mailmanschool.org/news/display.asp?id=586). Krugman en su libro es muchas veces intelectualmente incorregible y enceguecido por su ideología (un heart-bleeding liberal). ¿Cómo pueden los blancos racistas oponerse al seguro universal de salud si la gran mayoría de pobres son blancos?.

No Sr. Adrianzén. No es racismo, es temor al poderoso gobierno federal. La oposición al seguro universal de salud se debe a que muchos, equivocados o no, no quieren que una gran burocracia creada por este seguro decida quien puede recibir un tratamiento y quien no, quien debe operarse mañana y quien debe esperar 6 meses. Equivocados o no, una mayoría significativa de americanos cree que perdería el control de su salud, la dupla paciente-médico se vería invadida por el burócrata quien decidiría hasta que médico podría ver un paciente y cuándo. ¿Ignora Krugman que los negros y latinos de clase media también se oponen a un seguro universal de salud y por las mismas razones que la mayoría blanca?.

Pero volvamos a su artículo Sr. Adrianzén. Su intento de colgarse de la tesis central del libro de Krugman, es por lo menos patética y a lo más ineficaz. Si en realidad se tratara de racismo, las calles del Perú estarían llenas de cientos de miles de indígenas reclamándolo. No creo que el asunto vaya por allí. Lo que me parece es que la gran mayoría de los peruanos están en otra cosa. El informe del CVR, acéptelo Sr. Adrianzén, es periódico de ayer para el hombre de a pie peruano. No le interesa. ¿Por qué?. Porque el peligro ya pasó, los apagones, los coches bomba, las redadas en los pueblos jóvenes, los toques de queda, todo eso es historia, y no les da la gana recordarla. ¿Podemos culparlos?. No estoy en condiciones de disculparlos ni de condenarlos por eso. Cada uno es dueño de sus recuerdos. Los españoles esperaron mas de 70 años para investigar las violaciones de DDHH de la Guerra Civil. ¿Son ellos también racistas?. No lo creo, un millón de muertos son demasiados muertos. En el Perú, la experiencia fue muy traumática tanto en el campo como en la ciudad. Cientos de miles de peruanos se encuentran desparramados por el mundo debido a los efectos económicos de esa guerra. Son demasiados hijos que crecen sin padre y en muchos casos también sin madre. Demasiados matrimonios rotos y huérfanos por la culpa de un autodenominado mesías de la revolución peruana. Dígame, entonces, ¿vamos a culparlos por querer olvidar? Cuando los peruanos de a pie dejen de caminar en el modo de supervivencia y su situación económica mejore y la clase media sea la mayoritaria, habrá tiempo para reflexionar. Por ahora dejémoslos con la ilusión que el Grupo 5 les puede brindar durante los fines de semanas porque 30 o 70 mil muertos también son demasiados muertos.

Otra vez sobre el indio
Sáb, 12/09/2009 - 20:11

Por Alberto Adrianzén

Debo confesar que no pensé que mi artículo publicado el sábado pasado (“El indígena como límite”. La República: 5/9/09), generaría tanta polémica. En realidad, esta polémica se inició con una carta de un gran amigo y filósofo, José Cornejo (leer elmorsa.pe), que acaba de publicar un libro tan interesante como recomendable: Filosofía y socialismo del (ver articulo completo)

7 sept. 2009

El Triunfo de la Evolución

Publicado en el suplemento El Dominical de El Comercio el 6 de Septiembre de 2009 (link)

En su libro “El Gen Egoísta”, Richard Dawkins nos dice que la vida inteligente en un planeta alcanza un estadio superior cuando comienza a preguntarse sobre las razones de su propia existencia. Añade, que si alguna vez nos visitaran unos seres del espacio la primera pregunta que harían para medir el grado de desarrollo de nuestra civilización sería: “¿Y ya descubrieron la evolucion?. Y es que según Dawkins, los seres vivos deambularon sobre la tierra por miles de millones de años hasta que Charles Robert Darwin (1809-1882) logró sintetizar por primera vez una explicación coherente y defendible de porque existimos y la función de la selección natural en el origen de nuevas especies.

Darwin tuvo que enfrentar la creencia arraigada en su época de que cada una de las formas de vida sobre la tierra había sido creada por intervención divina solo hacía unos miles de años atrás. En las 502 páginas de su “Origen de las Especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida” publicado en 1859, Darwin propuso, entre otras cosas, que todos los seres vivos habían evolucionado a partir de un número muy reducido de ancestros comunes. La polémica que se produjo fue casi inmediata y ha alimentado un debate que subsiste hasta nuestros días. Al comienzo, la Iglesia Católica y la Iglesia de Inglaterra manifestaron su oposición, sin embargo, con el transcurso de los años, como lo afirma la Academia de Ciencias de los Estados Unidos: “...muchas denominaciones religiosas aceptan (hoy) que la evolución ha producido (toda) la diversidad de seres vivos a lo largo de miles de millones de años de la historia de la tierra…aquellas que no la aceptan tienden a creer en una interpretación literal de los textos religiosos”. Esta interpretación literal es lo que se conoce como Creacionismo. El aporte fundacional de Darwin más el de la Genética y el de miles de científicos desde 1859 constituyen la moderna Teoría de la Evolución.

En la mayor parte del mundo occidental, incluido el Perú, la Evolución ha sido aceptada y hasta integrada sin problemas en los textos escolares. Sin embargo, en los Estados Unidos, principalmente en el “cotton-belt” (la zona algodonera) el debate Evolución vs. Creacionismo resurge una y otra vez con iniciativas en las legislaturas estatales para la enseñanza del Creacionismo, o la de su versión “light”, Diseño Inteligente, en las escuelas públicas en lugar de, o al mismo tiempo que, la Evolución. Sorprendentemente, en los últimos años en el país de Darwin, el creacionismo ha crecido al punto que en algunos colegios, especialmente los de mayoría musulmana, los maestros temerosos de la controversia evitan la enseñanza de la Evolución en sus clases de Biología.

En los Estados Unidos el debate Evolución vs. Creacionismo forma también parte de lo que se conoce como las guerras de las culturas (Culture wars) que incluyen otros temas controversiales como el aborto, el derecho a portar armas, la separación entre el estado y la iglesia, el matrimonio homosexual, y muchos otros a ambos lados de la trinchera que separa a los conservadores tradicionalistas y los liberales progresistas. En el mundo académico estas guerras tienen su correlato en las llamadas guerras de la ciencia (Science wars) entre los postmodernistas, desde las humanidades, y los “realistas”, en las ciencias duras, en las que el gran debate sobre la Sociobiología, una extensión del concepto de selección natural al estudio de las sociedades animales, incluyendo la humana, ocupó un lugar muy especial por más de 25 años.

¿Llegaremos a ver algún dia el final del debate?. Los científicos han visto debajo de la cama cientos de veces y dicen que no hay nada que indique que la Tierra tenga 6 mil años de edad o que los fósiles sean trucos que el diablo esconde para confundirnos. Para ellos, el debate ha terminado y la Evolución ha triunfado.

26 ago. 2009

La Muerte del Último Liberal de la Política Americana: Edward Moore Kennedy (1932-2009)

Acabo de enterarme por el cable de la muerte del último gran liberal de la política americana. Bueno, era una muerte anunciada. Todos sabíamos que era cuestión de tiempo y que el cáncer no lo iba a dejar escapar.

Aún así es una muerte que entristece. Durante los casi 20 años que viví en USA, lo pude ver muchas veces en entrevistas con Larry King, en los programas políticos de los domingos por la mañana, escuchar sus discursos en las convenciones del partido Demócrata o en el C-SPAN defendiendo las causas de los excluidos pidiendo un aumento en el salario mínimo u otra lucha por los sin voz. Su última y más larga pelea fue por un Seguro de Salud Universal. Sin duda Obama pierde a su mejor aliado en el Senado y quizás su partida lo obligue a tirar la toalla.

Ted Kennedy era el patriarca de la familia Kennedy, el centro de gravedad del Clan, después del asesinato de Jack y Bob. Pudo ser Presidente, o por lo menos pudo ser candidato presidencial en 1980. Pero en USA nadie te garantiza ese derecho, la nominación tiene que ser ganada en las primarias y Jimmy Carter se cruzó en su camino, aunque los expertos dicen que su derrota se debió a la manera como manejó el accidente de Chappaquiddick.

Aunque el país perdió un candidato o quizás un Presidente, el Senado ganó un gran Senador, quizás el mejor de los últimos 50 años, su imágen ganó gravitas con el correr de los años por su tenaz defensa de innumerables proyectos de ley a favor de los más necesitados. Otra de sus virtudes fue su admirable capacidad de lograr que "las cosas sucedan", su habilidad para crear aliados donde antes había un enemigo. Algo que muchos de nuestros congresistas podrían aprender. Y, sobre todo, fue capaz de ganarse el respeto de sus enemigos políticos, algo nada fácil en Washington, DC.

Descansa en paz Ted.

Luis Destefano Beltrán, Ph.D.

19 ago. 2009

Quiero mi fertilizante

Hace unos días se produjo la toma de la hidroeléctrica de Yuncán por los pobladores de la zona de Paucartambo (Pasco). La protesta de los comuneros tenía como demanda principal la compra de fertilizantes para sus cultivos con fondos de la Asociación Fondo Social Yuncán (AFSY), persona jurídica sin fines de lucro que recibe los aportes económicos semestrales de la empresa EnerSur. Hasta aquí los hechos.
Lo interesante es que nadie en los medios ha reparado en el hecho que estos comuneros hayan recurrido a la violencia para reclamar por fertilizante (sintético). Pareciera que los cientos de miles de dólares que la colaboración internacional ha gastado en el Perú no ha podido acabar con el sentido común de nuestros agricultores. No se equivoquen, existen decenas de ONGs fuertemente financiadas por jugosos grants de la UE que han predicado las supuestas bondades de la agricultura orgánica para satisfacer las ineficiencias de sus productores europeos. Como la AO no es tan eficiente como la convencional, la industria orgánica europea recurre a expandir su evangelio a los países de la periferie para que usen sus tierras, su agua y su mano de obra barata y exporten sus productos a la Europa exquisita a precios más bajos que los que cobraría un agricultor europeo.
Me alegra y me reconforta que nuestros agricultores den muestra de independencia intelectual y no se dejen engatuzar por el oenegero de turno. Ellos saben que sus campos necesitan verdaderos fertilizantes para poder producir cada vez más. Estoy seguro que si pudieran tambien usarían herbicidas para evitar que sus mujeres tengan que deshierbar sus cambos a mano durante interminables jornadas de trabajo duro e inútil.


Luis Destefano Beltrán, Ph.D.


16 ago. 2009

Un comentario a "La caliente guerra fría" de Alberto Adrianzén M

Comentario publicado en La Republica el 15 de Agosto

Jugar a la guerra es también permitir que miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica y la unidad de elite Al-Quds entrenen y refuercen a la policía y servicio secretos venezolanos como fue reportado a principios de año por el diario italiano La Stampa. La presencia desestabilizadora del régimen del Presidente Mahmoud Ahmadinejad es algo que no ha sido denunciado por ningún gobierno en la región.

Además del generoso entrenamiento de las fuerzas policiales, con la aprobación de Chávez, Irán ha establecido en Venezuela una infraestructura financiera y empresarial que incluye bancos, minas de oro, una planta de cemento, una fábrica de tractores y bicicletas, una planta de procesamiento de atún y un Joint-venture petrolero (thecuttingedgenews.com). Y no solo eso, de acuerdo al mismo reporte de La Stampa, Irán, Venezuela y Nicaragua construirán un puerto de 350 millones de dólares en Monkey Point en la costa occidental de Nicaragua, un puerto de aguas profundas estratégicamente ubicado cerca de Colombia, México y Cuba.

Muy lamentable que el sesgo antiamericano de Adrianzén no le deje ver la caliente amenaza de la cabeza de playa iraní en la región. Más aún, insiste en llamar progresista al régimen de Chávez, un régimen que no tiene nada de progresista y que para muestra acaba de aprobar una terrible Ley de Educación que intenta controlar a los venezolanos desde el kindergarten.

Luis Destefano Beltrán, Ph.D.


La caliente guerra fría

Sáb, 15/08/2009 - 20:38

Alberto Adrianzén M

Resulta extraño que en la última declaración de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) firmada en Quito, no se haya mencionado el tema de las bases militares en Colombia, y que más bien este debate se haya trasladado para una próxima reunión en Argentina. Existe unanimidad en condenar el golpe de Estado en Honduras, pero no sucede lo mismo cuando se habla de las siete bases militares norteamericanas. Estamos, por lo tanto, frente a un tema que divide a la región (continua).



9 ago. 2009

Los alimentos orgánicos son solo un impuesto a los crédulos

Estimados amigos y colegas:

Parece que las cosas para los pro-orgánicos han comenzado a cambiar, por lo menos en Inglaterra. Una prueba de ello es que las ventas de Whole Foods, la mayor cadena de venta de alimentos orgánicos, han mostrado cifras en rojo en los 3 últimos trimestres. Algo similar sucede con la cadena Duchy Originals del Principe Charles. ¿Es este el comienzo del fin o es solo un problema producido por la crisis global? Difícil de decir, lo que es cierto es que la publicación del ultimo meta análisis encargado por la Food Standards Agency, el equivalente ingles del FDA, que concluye que no existe ninguna diferencia en la calidad nutritiva entre los alimentos orgánicos y los convencionales ha provocado un verdadero terremoto mediático en Inglaterra. Mas aún, los autores del estudio se han visto amenazados con una lluvia de "hate mail" que dice mucho de sus autores o por lo menos de su estado mental.

Hoy en la mañana me di el trabajo de leer algunos comentarios a varios artículos y notas publicadas en varios periódicos y blogs de nuestro medio en relación a los OGMs y alimentos orgánicos en general. Los comentarios anti-OGMs encajan, en una gran mayoría, en lo que se conoce como "hate mail'. En general se insulta de manera abierta al contrincante.

Aquí les copio dos muestras de antología:
  1. Entre los comentarios a un artículo en La República encontramos: "...Dos correcciones al supuesto "doctor" Parrott: Yo creo que se trata mas bien de un parrot en vez de Parrott y que trabaja en el Department of Crap Sciences en vez del Department of Crop Sciences. Just to keep it in plain language that this parrot can understand, this is just more bullshit mixed with new horseshit. Si se trata del Wayne Parrott que se supone escribe pues él no es mas que otro representante mercenario de Monsanto....."
  2. Otra del mismo autor burlandose de un comentario del Dr. Jorge Mayer, científico peruano que trabaja actualmente en Australia y que antes trabajó en el Golden Rice Program: "..... Es claro señor Mayer que entre su apellido y el mío solo media una letra. El suyo tiene una M y es allí donde está usted....."

Y si alguno de Uds. tienen la paciencia de navegar en la internet encontrarán comentarios similares donde se acusan a los que apoyan los OGMs de estar en la planilla de Monsanto y hasta de ser anti patriotas (un exceso verbal por decir lo menos de un Ministro en ejercicio). Este tipo de reacciones hepáticas no ayuda ciertamente al debate de ideas. Como comenta la nota del Sunday Times (ver abajo) solo hay dos modos de saber si uno va ganando un debate.

El primero es si su contrincante cambia el debate de los hechos a acusaciones acerca de (tus) motivos; el segundo, si descienden al abuso simple. Por lo que hemos podido ver últimamente en foros, seminarios, y la internet, el debate lo van perdiendo aquellos que usan las tácticas del miedo y la intimidación.

Los dejo con el artículo del Sunday Times. Personalmente, me gustaría tener este tipo de debates en nuestros periódicos, pero como ya lo había dicho en una nota anterior, ningún periodista de nuestro medio parece estar interesado en ponerle el cascabel al gato al lobby orgánico. ¿Es una señal de su fuerza o una señal "that they just don't give a rat's ..... about the truth..". ?

Ud decidan

Saludos

Luis Destefano Beltran PD.

PD. Aquellos interesados en el artículo del Dr. Tony Trewavas me lo pueden pedir a mi correo luisdestefano@gmail.com

http://www.timesonline.co.uk/tol/comment/columnists/dominic_lawson/article6788644.ece

The Sunday Times

August 9, 2009

Organic food is just a tax on the gullible

I could have become a fatal casualty of the organic movement

Dominic Lawson

There are two reliable ways of telling if you have won an argument. The first is if your disputants switch from discussion of the facts to accusations about motives; the second, more obviously, is if they descend to mere abuse.

Alan Dangour, a nutritionist at the London School of Hygiene and Tropical Medicine, should therefore feel he has had an encouragingly uncomfortable week. He is the author of a peer-reviewed meta-study in the American Journal of Clinical Nutrition that concluded, from 50 years of scientific evidence, that so-called “organic” food was no healthier than conventionally farmed products. By the end of last week Dangour felt as if he had been covered with the brown stuff the organic lobby holds most sacred. He revealed that he had received “hate mail” and was “taken aback” by the “abusive” language used.

Ben Goldacre, an NHS doctor and author of the acclaimed book Bad Science, has had a similar week. In his newspaper column he had taken apart the Soil Association’s criticisms of Dangour’s paper – which was funded by Britain’s Food Standards Agency – notably its claim that the health benefits of organic food relating to the absence of pesticides “could not be measured by the evidence identified in the FSA paper”.

As Goldacre pointed out to the Soil Association: “Either you are proposing that there are health benefits which cannot ever be measured. In this case you have faith, which is not a matter of evidence. Or you are proposing that there are health benefits which could be measured, but have not been yet. In which case, again, you have faith rather than evidence.” Cue an avalanche of organic ordure on the “comments” section at the foot of the online edition of Goldacre’s column.

When I called him, he remarked: “In my experience the [comments of the] organic food, antivaccine and homeopathy movements are unusually hateful and generally revolve around bizarre allegations that you covertly represent some financial or corporate interest. I do not; but I do think it reveals something about their own motives that they can only conceive of a person holding a position as a result of financial self-interest.”

His linking of the organic movement with homeopathy is telling. They are cults masquerading as science, rather like the creationists of America’s Bible Belt – but at least the latter have the self-awareness to acknowledge their opinions are based on faith. The organic movement, philosophically, is based on an inchoate faith in nature, seeing any human interference with nature as in some way bad and destructive of the “roots” of creation.

As Luc Ferry, the French philosopher, wrote in The New Ecological Order: “The hatred of the artifice connected with our civilisation... is also a hatred of humans as such. For man is the antinatural being par excellence... This is how he escapes natural cycles, how he attains the realm of culture, and the sphere of morality, which presupposes living in accordance with laws and not just with nature.” Guided by Ferry’s insight that this philosophy is based on “hatred” of humanity – and I accept this is dangerously close to an attack on motives – we should hardly be surprised by the nature of the e-mails directed at Dangour and Goldacre.

Nor, indeed, should anyone have been in the least surprised by Dangour’s results. The more rational among the organic movement long ago stopped claiming as scientific fact that their products are better for humans. The Canadian Organic Growers, reacting less hysterically than the Soil Association, responded to Dangour’s survey by saying that it “didn’t make health claims based on the nutrition of organic food”. This is the scientifically responsible attitude; but it is also a deadly blow to the marketing of organic foods, which depends on yummy mummies continuing to believe that if Cecilia and Frederick are fed only organic foods, then the little darlings will grow up healthier and stronger. It is in this sense that the organic business – ordinary food at extraordinary prices – is nothing more than a tax on gullibility.

Such gullibility can have dangerous effects on your health, as well as your bank balance. A few years ago my wife decided we should have an entirely organic vegetable garden. To this end she refused all man-made fertilisers and ordered a truckload of pigeon droppings. What could be more natural? Neither was there anything unnatural in the germs I inhaled through the spores of our organic manure, thereby contracting psittacosis. This developed into “atypical” pneumonia, which was of course resistant to all standard antibiotics. Had a hospital doctor not guessed the cause and put me on a drip with the appropriate drugs – ooh, chemicals! – I could have become a fatal casualty of the organic movement. Obviously my wife might have ordered cow manure rather than pigeon poo; then I could have been felled by E coli instead.

Think about it from the other end: if chemicals and pesticides in foods are as dangerous for humans as the Soil Association claims, we should expect conventional farmers, who handle the stuff in industrial quantities, to be dropping dead before the rest of us with all sorts of chemical-induced cancers.

The most exhaustive analysis of this matter was published in 2004, a peer-reviewed paper by Professor Anthony Trewavas of Edinburgh University, entitled “A critical assessment of organic farming-and-food assertions with particular respect to the UK and the potential environmental benefits of no-till agriculture”. (Trewavas is an advocate of no-till farming, which avoids damage to the soil caused by ploughing; “organic” farmers must plough to destroy all the weeds which would otherwise have been killed by pesticides.) His paper revealed that “of 12 separate investigations on farmers involving in total about 300,000 people, 11 found that farmers had overall cancer rates very substantially lower than the general public”.

Trewavas concludes that “the reasons why farming is so healthy are not known, but these data indicate not only a null result for the hypothesis relating pesticide exposure to cancer, but a consistent result for the alternative, that pesticide exposure may protect against cancer”. I realise that publicising Professor Trewavas’s paper might itself cause medical problems, as Soil Association executives choke with rage, but I think this a risk offset by the benefits to the public as a whole.

The provocative professor also points out that in the period since 1950 – as pesticides and industrial farming took an increasing role in food production – “stomach cancer rates have declined by 60% in western countries”. This is generally ascribed to the fact that fruit and vegetable consumption has doubled in that period – but why did this change in diet occur? Because modern agriculture, aided by air freight, has been able to get such products to consumers at ever-cheaper prices all year round.

This just demonstrates the common-sense point that diet, rather than whether food is produced “organically” or not, is the key to healthy eating. It is that which lies behind the Ratner moment of the chief executive of Whole Foods, who confessed last week that he had been selling “a bunch of junk”. What the organic chain store boss was trying to say, I think, is that a high-fat diet is as bad for you when the food has an “organic” sticker on it as when it doesn’t.

The general public, however, had already begun to call the organic bluff, perhaps one reason Whole Foods’ sales have suffered over three consecutive quarters in the United States and Prince Charles’s Duchy Originals has seen its profits slump. That noise – half-fart, half-howl – you heard last week was the organic balloon bursting.

dominic.lawson@sunday-times.co.uk

5 ago. 2009

Un comentario a "Conversando con Darwin" de Ramiro Escobar

Sáb, 14/02/2009 - 11:40 — publicado en La República

Se equivoca el Sr. Escobar cuando intenta introducir el tema de los OGMs en esta conversación con Darwin. Con toda seguridad a él le habría encantado la posibilidad de contar con mayor diversidad genética, la materia prima de la evolución. Lo que la tecnología de los OGMs hace posible es acelerar la evolución a favor del hombre. Nada malo con eso. Por ejemplo, en estos momentos existe la necesidad de un trigo resistente a la sequía (pregúnteles a los argentinos y australianos). Si no hacemos nada y confiamos solo en el “curso natural” de eventos, necesitaríamos miles de años hasta que apareciera por casualidad un trigo que use menos agua. Con la ingeniería genética podemos tenerlo en 4-5 años (en realidad ya tenemos algunos prototipos). Alguien dirá que estamos “alterando” la evolución. Pero si lo hacemos todos los dias, al salvar artificialmente especies en peligro de extinción, sin mencionar que los avances de la medicina han cambiado la evolución del ser humano para siempre.

Luis Destefano Beltrán


Conversando con Darwin
Por Ramiro Escobar
Un día después de cumplirse los 200 años de su nacimiento, acaecido el 12 de febrero de 1809, el profesor Charles Robert Darwin aceptó, en exclusiva, conversar con este espacio. Para evitar problemas con él, o con Indecopi y el Vaticano, para la edición de esta entrevista se ha acudido a la revisión de sus numerosas obras, cartas y escritos.

-Profesor Darwin, ¿cómo se siente a 200 años de haber llegado a este mundo y 150 después de haber publicado El Origen de las Especies?

–Muy bien, como dije en mi autobiografía, estoy sorprendido de que un hombre como yo, con facultades tan ordinarias, haya influido tan considerablemente. –Pero sus teorías aún se siguen discutiendo… –Eso no me preocupa. No siento que mis ideas sobre la selección natural hayan sido refutadas. Están allí y hasta se han adaptado a estos tiempos (
continúa)

Un comentario a "La planta sagrada de los incas desafía al gigante Monsanto"

Dom, 19/07/2009 - 17:29 — publicado en La República

En relación a su artículo La planta sagrada de los incas desafía al gigante Monsanto debo decir que antes de publicarlo debieron consultar con expertos pues no se trata de nuestra kiwicha, Amaranthus caudatus, sino de Amaranthus palmeri conocida en USA como palmer pigweed o palmer amaranto. Como siempre el nacionalismo en exceso termina por cegarnos.

Si hubiesen consultado con expertos se habrían enterado que este problema de resistencia es recurrente desde que se inventaron los herbicidas hace más de 50 años. Esto NO tiene nada que ver con Monsanto ni con la soya OGM. Es cierto que existen malezas con resistencia al glifosato pero hay que notar que este tipo de problemas han aparecido de manera periódica en Georgia y otros estados aledaños del sureste americano y mucho antes de la soya OGM. En los 70’s, el herbicida era Atrazina y la maleza resistente el
panicum (Panicum texanum). En los 80’s los herbicidas fueron Classic y Scepter y la maleza resistente el prickly sida (Sida spinosa). En los 90’s los herbicidas fueron Dual y Basagran y la maleza el purple nutsedge (Cyperus rotundus). Ahora es glifosato y la maleza el palmer pigweed.

Debo añadir que, a pesar de lo que dice el cable, los productores no sólo arrancan las malezas resistentes- las matan, dependiendo de la situación, con glufosinato o con 2,4-D, otros dos buenos herbicidas. También hay que anotar que esta resistencia NO se debe al flujo genético, ya que ni la soya ni el algodón ni el maíz se pueden cruzar con el palmer pigweed. La República debería saber que las plantas, como los animales, se cruzan solo entre sí, así como una jirafa no se cruza con un mono, un palmer pigweed no se cruza con la soya, maiz o algodon, capisci?

Hay que resaltar con mucho énfasis que aun sin soya OGM este problema habría aparecido, es un efecto secundario del uso de herbicidas. En algunas semanas se va a publicar un artículo científico describiendo la base molecular de esta resistencia. Se debe a que el palmer pigweed tiene 5 copias del gen que codifica la proteína atacada por el glifosato (de allí la necesidad de una dosis mayor). Algo muy similar a lo que sucede con las resistencia a los antibióticos en las bacterias o con la resistencia a las drogas anticáncer en los tumores cancerosos.

Finalmente, La República no menciona que este problema será superado porque en USA hay científicos trabajando 24/7 en este problema. La alternativa a no usar herbicidas es resignarse a que las malezas reduzcan la productividad de nuestros cultivos como les sucede a nuestros agricultores de la sierra. Con toda seguridad muy pronto aparecerá un nuevo herbicida y el progreso tecnológico continuará. En algunos años este asunto se habrá olvidado del mismo modo como ahora nadie se acuerda que ALGUNA vez habían bacterias resistentes a las sulfas. Saltar en un pie gritando jojolete es solo la alegría de los ignorantes.

Luis Destefano Beltrán, Ph.D.

La planta sagrada de los incas desafía al gigante Monsanto
Pánico entre agricultores de Estados Unidos. La transnacional de semillas transgénicas no sabe qué hacer con el amaranto (kiwicha) que acabó con sembríos de soya.

Agencias

En Estados Unidos los agricultores han tenido que abandonar cinco mil hectáreas de soya transgénica y otras cincuenta mil están gravemente amenazadas. Este pánico se debe a una “mala hierba”, el amaranto (conocida en el Perú como kiwicha) que decidió oponerse a la transnacional Monsanto, tristemente célebre por su producción y comercialización de semillas transgénicas (Continúa)

Un comentario a "Derechización de los Intelectuales" de Alberto Adrianzén M.

Publicado el Sáb, 30/05/2009 - 16:59 — en La República:

Bertrand Russell en sus Ensayos escépticos decía que “...todo hombre, donde quiera que va, está rodeado por una nube de convicciones reconfortantes, que se mueven con él como las moscas un día de verano...”. Adrianzén se mueve con sus convicciones reconfortantes y escribe desde el guetto que no quiere o no puede salir. Sabe que el barco se hunde y en lugar de tomar las de villadiego se pregunta porque el resto de la tripulación lo abandona. Una lástima que ante la realidad carezca de reflejos y se convierta en el cronista de la gran fuga de la izquierda autoritaria hacia valores más democráticos y liberales.

Luis Destefano Beltrán


Derechización de los intelectuales
Sáb, 30/05/2009 - 19:53

Por Alberto Adrianzén M. (*)
Fue Norberto Bobbio, creo, quien dijo, hace ya unos años y antes de morirse, que en estos tiempos la crisis del marxismo (también se puede leer como socialismo) es mucho más profunda que aquellas otras que se vivió en el pasado. Bobbio sostenía que el marxismo resolvía sus crisis sustituyendo a los intelectuales que renunciaban a este pensamiento por otros nuevos, que, a su vez, tenían la capacidad de renovarlo. Sin embargo, esta alimentación continua, por llamarla de algún modo, se cortó en la década de los 80 y se agravó en la siguiente década. Es decir, nadie reemplazaba a los que se iban. (continúa)

31 jul. 2009

The Guardian: Argument is about capitalism, not food


Estimados:

La saga continua. Este interesante artículo publicado en el periódico The Guardian de Inglaterra responde a la pataleta de la Soil Association con buenos argumentos y pone las cosas en su sitio. El último párrafo es muy ilustrativo y algo a tener muy en cuenta. Es muy educativo leer como va desmenuzando los argumentos de la SA.

Lo que si llama la atencion es el silencio de los corderos que tenemos en la prensa peruana acerca de este estudio encargado por el gobierno inglés. Da envidia ver como los columnistas de varios de los principales periódicos británicos se enfrascan en un debate de altura con la Soil Association. Ejemplarmente no le dan ningún margen a la demagogia y de manera consistente en los últimos 3 días han tratado de enfrentar esta controversia desde el lado de la ciencia y la razón -como debe ser.
De vuelta al Perú, podríamos preguntarnos a qué se debe el silencio?, Quien sabe. El ambientalismo cuasi religioso y el sentimiento "feel-good" en contra de las "grandes corporaciones" parece que ha permeado en gran parte de nuestra prensa y medios en general. Es que en una sola olla se han mezclado ambientalistas, activistas de ONG's a tiempo completo y columnistas políticamente correctos. No existe NINGUN formador de opinión capaz de ponerle el cascabel al gato. Ni siquiera por curiosidad se atreven a leer y enterarse si este debate tiene algo de mérito y si las consecuencias económicas nos alcanzarán de alguna manera.

Recuerden que se afirma que somos "líderes" en la exportación de cultivos orgánicos, cuando nuestra producción orgánica no llega ni siquiera al 0.01% de la producción mundial de alimentos y se dice que tenemos grandes posibilidades de inundar el mercado europeo con nuestros cultivos orgánicos.

Creemos que este estudio del gobierno inglés será el punto de quiebre para la megaindustria orgánica inglesa. En estos dias de crisis y cuando muchos hombres de a pie tienen que escoger entre llenar el tanque de sus autos, pagar la hipoteca de su casa o pagar 3 veces por una lechuga o un tomate orgánico -comparado con un convencional - las cosas se pueden poner negras para la aún poderosa Soil Association.

Termino con esta pregunta, ¿comparten nuestros hombres y mujeres de prensa la misma curiosidad que los ingleses? ¿Uds qué dicen?

Saludos


Luis Destef
ano Beltrán, Ph.D.



Argument is about capitalism, not food

Ben Goldacre, The Guardian, Saturday 1 August 2009

This week the Food Standards Agency published a review paper showing that organic food is no better than normal food, in terms of composition, or health benefits. The Soil Association's response has been swift, and received prominent and blanket right of reply: this is testament to the lobbying power of this £2bn industry, and the cultural values of people who work in the media.
I don't care about organic food. I am interested in bad arguments. Theirs has three components. Firstly, they say that the important issue with organic food is not personal health benefits, but rather benefit to the environment. This is a popular strategy from losing positions: "Don't talk about that, talk about this."
Secondly, they say that there are positive health benefits of organic food, but they are related to the absence of pesticides, and cannot be measured by the evidence that has been identified and summarised in the FSA paper. This, again, is gamesmanship. Either you are proposing that there are health benefits which cannot ever be measured. In this case you have faith, which is not a matter of evidence. Or you are proposing that there are health benefits which could be measured, but have not been yet. In this case, again, you have faith rather than evidence, but you could at least start recruiting researchers now, using your £2bn, to investigate your beliefs with fair tests.
And thirdly, sadly, like many industries in a corner, the Soil Association seeks to undermine the public's understanding of what a "systematic review" is, which itself causes collateral damage to everybody's ability to engage in debates on evidence. They say that the report has deliberately excluded evidence to produce the answer that organic food is no better.
The accusation is one of "cherry-picking", and it is hard to see how it can be valid in the kind of study conducted by the FSA, because in a "systematic review", before you begin collecting papers, you specify how you will search for evidence, what databases you will use, what types of studies you will use, how you will grade the quality of the evidence (to see if it was a "fair test"), and so on.
What is it that the FSA ignored which so angered the Soil Association? As an example, from their press release, they are "disappointed that the FSA failed to include the results of a major European Union-funded study involving 31 research and university institutes and the publication, so far, of more than 100 scientific papers, at a cost of €18m, which ended in April this year". They gave the link to qlif.org.

I followed this link and found the list of 120 papers. Almost all are irrelevant. The first 14 are on "consumer expectations and attitudes", which are correctly not included in a systematic review of the evidence on food composition. Then there are 22 on "effects of production methods": here you might expect to find more relevant research, but no. The first paper ("The effect of medium term feeding with organic, low input and conventional diet on selected immune parameters in rat"), while interesting, will plainly not be relevant to a systematic review on nutrient content. The same is true of the next paper, "Salmonella infection level in Danish indoor and outdoor pig production systems measured by antibodies in meat juice and fecal shedding on-farm and at slaughter": it is not relevant. Furthermore, the overwhelming majority of these are unpublished conference papers, and some of them are just a description of the fact that somebody made an oral presentation at a meeting. The systematic review correctly looked only at good-quality data published in peer-reviewed academic journals. This raises the issue of transparency: we want the methods and results of scientific research to be formally presented, and accessible by all.
If a government report on anything relies substantially on unpublished and inaccessible research then we are correctly concerned: in fact, I raised such concerns, two weeks ago, because the key piece of evidence presented by the Home Office to justify retaining DNA from innocent people who have been arrested was an incompetently presented piece of unpublished and incomplete research.
In reality, this is not about organic food. The emotive commentary in favour of organic farming bundles together diverse and legitimate concerns about unchecked capitalism in our food supply: battery farming, corruptible regulators, or reckless destruction of the environment, where the producer's costs do not reflect the true full costs of their activities to society, to name just a few. Each of these problems deserves individual attention. But just as we do not solve the problems of deceitfulness in the pharmaceutical industry by buying homeopathic sugar pills, so we may not resolve the undoubted problems of unchecked capitalism in industrial food production by giving money to the £2bn industry represented by the Soil Association.

30 jul. 2009

Health claims for organic food can be damaging to good nutrition

Estimados:
Más debate en el Times de Londres. Esta vez se trata de un artículo de opinión escrito por el Science Editor. A propósito, ¿cuántos periódicos peruanos tienen uno en su planilla?. Pero este OpEd nos trae más carnecita.

Este estudio de la agencia de alimentos británica no es el primero en demostrar que no existe diferencia nutricional entre los alimentos orgánicos y los convencionales. Las agencias francesa y sueca ya habian concluido en lo mismo. Ademós, explica en lenguaje simple, las razones por la que los investigadores se vieron obligados a no considerar mas de dos tercios de los trabajos presentes en la literatura. Por ejemplo: si ud desea comparar la superioridad de un método de producción de tomates, orgánico vs convencional, en sus experimentos deberá usar la misma variedad cultivada en la misma granja y al mismo tiempo. En la gran mayoría de estudios promovidos por la Soil Association se comparaban rendimientos y aspectos nutritivos de cultivos de variedades diferentes cultivadas en diferentes partes de Inglaterra y en diferentes tiempos. No precisamente lo que un estudio científico requiere.

Finalmente, el editor termina con un párrafo que muchos de los pro-orgánicos de nuestro país debieran leer:
"...Science has made it clear that a diet rich in fruit and vegetables is good for you. But because organic food is so much more expensive families on a budget who choose it as a “healthy option” will often be able to afford less fruit and vegetables as a result...."

Esta es una buena razon económica en contra de los alimentos orgánicos, no creen?. Si las frutas y las verduras orgánicas son más caras, la gente de bajos recursos no podrán consumirlos en las cantidades que el doctor recomienda !! Personalmente, no tengo ninguna objecion en contra de los cultivos o alimentos orgánicos, lo que si me molesta son sus mayores precios al por menor que en mi opinión no se justifican. ASPEC tiene la palabra.

Saludos

Luis Destefano Beltrán, Ph.D.
From The Times

July 30, 2009
Health claims for organic food can be damaging to good nutritionMark Henderson, Science Editor The supposed health benefits of organic food are one of its great selling points. The evidence that it is any better for you than conventional produce, however, has always been weak. Several studies have suggested that certain kinds of organic foods contain greater concentrations of some nutrients. But the organic lobbyists who cite these are ignoring the bigger picture. For every paper that purports to show nutritional differences, there are many more that do not. The organic movement, like advocates of alternative medicines, tends to cherry-pick results while overlooking the balance of the evidence as a whole. Systematic reviews of all the evidence, such as the one conducted by the London School of Hygiene and Tropical Medicine, are thus the only fair way of assessing health claims. Like previous reviews by the French and Swedish food standards agencies, the school’s review found the claims unproven.

Research that appears to support health claims for organic food also suffers from a quality problem. Many studies lack proper controls or fail to detail the organic regime and crop variety being evaluated or the analytical techniques used for assessment. Studies that fail to meet these standards cannot provide useful evidence and are rightfully excluded from systematic reviews. It is no coincidence that the school had to throw out about two thirds of the available literature.

A further issue is that most organic research examines levels of certain nutrients, as with recent studies that have found high levels of flavonoid antioxidants in organic tomatoes and of omega-3 fatty acids in organic milk. Even if such results stand up to scientific scrutiny, they will not necessarily translate into a health benefit. To show that, you need to test foods on human beings, which has rarely been done to high standards. The school’s reviewers found only 11 papers with direct relevance to human health, of which five involved testing cell cultures rather than people. Of the six human studies, four included fewer than 20 participants, giving them little statistical power.

Science has made it clear that a diet rich in fruit and vegetables is good for you. But because organic food is so much more expensive families on a budget who choose it as a “healthy option” will often be able to afford less fruit and vegetables as a result. The health claims made for organic food are not just unfounded, they can actually damage good nutrition.

29 jul. 2009

Alimentos Orgánicos no proporcionan ningun beneficio nutritivo adicional afirma estudio independiente en UK

Estimados:

Comparto con ustedes la versión de Reuters sobre un estudio (esperamos que el definitivo) acerca del supuesto valor nutricional de los alimentos orgánicos. Como ya lo habíamos indicado muchas veces los altos precios (hasta 50 a 70% por encima de los convencionales) que algunos consumidores pagan en USA y Europa no compensaban cualquier diferencia nutricional. Este estudio comisionado por el gobierno inglés confirma que no existe ninguna diferencia nutricional estadísticamente significativa. Cualquier efecto de estos resultados sobre el mercado esta aún por verse, sin embargo, como indica Reuters, en Inglaterra (también en USA y en otros países europeos) las ventas han bajado debido a la crisis. El sentido común nos dice que si no existe ninguna diferencia nutricional, por qué pagar más?


A la luz de este estudio, ASPEC estaría obligado a estudiar si en nuestro país los precios de los alimentos orgánicos son más altos que los convencionales. Los consumidores no deben pagar más si no existe ningún beneficio extra.


Saludos
Luis Destefano Beltrán, Ph.D.


PD. Aquellos que deseen tener el PDF del estudio me lo pueden pedir a mi correo luisdestefano@gmail.com


Organic food is no healthier, study finds
LONDON (Reuters) – Organic food has no nutritional or health benefits over ordinary food, according to a major study published Wednesday. Researchers from the London School of Hygiene & Tropical Medicine said consumers were paying higher prices for organic food because of its perceived health benefits, creating a global organic market worth an estimated $48 billion in 2007. A systematic review of 162 scientific papers published in the scientific literature over the last 50 years, however, found there was no significant difference.

"A small number of differences in nutrient content were found to exist between organically and conventionally produced foodstuffs, but these are unlikely to be of any public health relevance," said Alan Dangour, one of the report's authors.

"Our review indicates that there is currently no evidence to support the selection of organically over conventionally produced foods on the basis of nutritional superiority."

The results of research, which was commissioned by the British government's Food Standards Agency, were published in the American Journal of Clinical Nutrition. Sales of organic food have fallen in some markets, including Britain, as recession has led consumers to cut back on purchases.

The Soil Association said in April that growth in sales of organic products in Britain slowed to just 1.7 percent in 2008, well below the average annual growth rate of 26 percent over the last decade, following a plunge in demand at the end of the year.(Reporting by Ben Hirschler; editing by Simon Jessop)

27 jul. 2009

El descubrimiento que transformó la agricultura mundial


Estimados:
Un excelente cientifico peruano y tambien amigo personal me acaba de recordar este artículo publicado en la revista Nature hace ya algunos años. Se trata de un comentario sobre el libro Enriching the Earth: Fritz Haber, Carl Bosch, and the Transformation of World Food de Vaclav Smil. De todo el comentario el parrafo que mas me impacto es el que comienza el analisis del libro:

" The greatest catastrophe that the human race could face this century is not global warming but a global conversion to 'organic' farming — an estimated 2 billion people would perish. That is the underlying message of this remarkable book, which charts the discovery of nitrogen fixation — the conversion of unusable atmospheric nitrogen to useful ammonia — and its impact on the world's food supply...."

Quizás alguien en el entorno del nuevo Ministro de Agricultura sea lo suficientemente generoso como para conseguirlo y leérselo. El Perú no puede seguir el camino al que tercamente nos quiere llevar el fundamentalismo orgánico.

La pregunta clave es: ¿Queremos alimentar a 40 personas o solo a 10 personas por cada hectárea? o en las palabras del comentarista:

"... Humans have a stark choice to make: do we farm four hectares of land 'organically' to feed 40 souls, or do we farm one hectare 'artificially', thereby leaving the other three to natural woodland and wildlife?

Es obvio que el Perú no va aumentar de tamaño pero si de población (40 millones para el 2050) y por ello lo más sustentable sería NO aumentar la tierra arable a costa de la destrucción de la biodiversidad sino mediante la tecnología. La mejor alternativa para aumentar la productividad de nuestros cultivos es usar toda la tecnologia que la ciencia moderna nos puede ofrecer, incluyendo el uso de los OGMs donde estos sean competitivos y proporcionen soluciones únicas y necesarias.

Saludos

Luis Destefano Beltrán, Ph.D.

Book Review Nature 410, 633-634 (5 April 2001)

Going one better than nature?
John Emsley

BOOK REVIEWED- Enriching the Earth: Fritz Haber, Carl Bosch, and the Transformation of World Food by Vaclav Smil, MIT Press: 2001. 339 pp. $34.95, £23.95

The greatest catastrophe that the human race could face this century is not global warming but a global conversion to 'organic' farming — an estimated 2 billion people would perish. That is the underlying message of this remarkable book, which charts the discovery of nitrogen fixation — the conversion of unusable atmospheric nitrogen to useful ammonia — and its impact on the world's food supply.If crops are rotated and the soil is fertilized with compost, animal manure and sewage, thereby returning as much fixed nitrogen as possible to the soil, it is just possible for a hectare of land to feed 10 people — provided they accept a mainly vegetarian diet. Although such farming is almost sustainable, it falls far short of the productivity of land that is fertilized with 'artificial' nitrogen; this can easily support 40 people, and on a varied diet. Of course, 'organic' farming should be encouraged in order to recycle compost and dung. But it can never compete with the bountiful supply of agrochemical nitrogen, which now meets about 40% of the world's dietary needs. Nitrogen is abundant in the atmosphere, but in a form that is difficult to extract; only a few microbes and plants have the capacity to do this. Yet, thanks to their efforts over aeons of time, a whole planetary ecology can now be sustained. This organic nitrogen will even support continued agriculture if properly managed, but it imposes a maximum on the density of the human population.

All this changed on 3 July 1909, when two German chemists, Fritz Haber and Carl Bosch, proved that it was possible to convert atmospheric nitrogen into ammonia on an industrial scale. Today there are Haber–Bosch chemical plants around the world, producing 150 million tonnes of ammonia a year, most of which goes into making fertilizer. The nitrogen input into farmed land from these fertilizers now exceeds the natural input. Even low-income countries can afford Haber–Bosch factories, and these should begin to turn around food production there, just as they did in high-income economies.In the final chapter of Enriching the Earth, Vaclav Smil of the University of Manitoba admits that he originally intended to write a biography of Haber and Bosch, but he quickly realized that an account of the effects of their research would be far more interesting, and concentrated on this. He was right to do so.Smil begins by looking at the fact that all living things need nitrogen in order to make amino acids, the building-blocks for the proteins on which life depends. He explains how nitrogen is fixed naturally, and how traditional farming takes this from the soil, but with only partial success at returning waste material to fertilize future crops. The first successful nitrogen fertilizers came from the Chilean guano deposits in the nineteenth century, a clearly limited supply.

The central theme of Enriching the Earth tells of Haber's struggle to make hydrogen gas (H2) react directly with nitrogen gas (N2) to form ammonia (NH3), and of Bosch's faith that the process could be made to work commercially. Bosch then convinced the German chemical company BASF to invest in it. Thus was an industry born. But it was not immediately seen as the answer to the world's food supply; instead, it fed into Germany's need for ammunition to fight two world wars. Ammonia from the Haber–Bosch factories was converted to nitric acid and thence to explosives. After 1945, however, the overwhelming use of such factories was to fix nitrogen for fertilizers.Smil recounts how the industry developed, and how much of the world's population is now supported by it. He discusses how this chemical bounty is disbursed. Relatively little is used by US agriculture, but a great deal by Chinese farmers. Smil considers what will happen when developing economies also want their protein to be in the easily digested and tasty kind that comes from meat, even though this is the least efficient way of producing food. But can our planet support another 5 billion people on a Western diet, and won't more food simply encourage more humans to have yet more children? Smil's answer is found in his chapter "Nitrogen and civilization".

The future looks surprisingly reassuring. The annual increase in global population will continue to decline even though food production is rising, and the total might well peak at less than 9 billion by the year 2050, declining thereafter.This is a wonderful book, highly readable and replete with referenced data. It is soundly based on the chemistry that underpins our food supply, or at least the protein part of it, and is an ideal corrective to the misleading ideas we are constantly being fed by the organic food movement. Humans have a stark choice to make: do we farm four hectares of land 'organically' to feed 40 souls, or do we farm one hectare 'artificially', thereby leaving the other three to natural woodland and wildlife? There is a place for 'organic' farming, but only insofar as it permits us to recycle nitrogen that would otherwise go to waste.

John Emsley is in the Department of Chemistry, University of Cambridge, Lensfield Road, Cambridge CB2 1EW, UK.

Carta enviada por el Dr. Wayne Parrott al Director del diario La República


Estimados señores de La Republica,

Por favor permítanme comentar sobre “La planta sagrada de los incas desafía al gigante Monsanto” publicado el 19 del corriente mes. Soy un profesor de agronomía en la Universidad de Georgia, estado que se encuentra afectado por este amaranto descrito en este artículo, y quisiera corregir varios errores del artículo.


1. Esta maleza NO se trata de la kiwicha (Amaranthus caudatus) sino de Amaranthus palmeri, una forma silvestre del amaranto. Si nosotros tuvieramos la dicha de que la kiwicha creciera en nuestro entorno, se le trataría como cultivo y no como maleza.


2. Nadie está abandonando la siembra de la soya transgénica. Los productores simplemente han cambiado el régimen de herbicida que usan, al igual que lo han hecho varias veces en décadas pasadas cuando ha surgido problemas con otras malezas. Nadie está jalando malezas a mano para controlar esta maleza en la soya.


3. Mientras no cabe duda que el origen de esta maleza se debe a la selección impuesta for el uso de glifosato, quiero resaltar que NO se debe a que el amaranto silvestre se haya cruzado con la soja. Al igual que los perros no se cruzan con los gatos, ni las vacas con los caballos, el amaranto silvestre sencillamente no puede cruzarse con la soya.


Wayne Parrott, Ph.D.
Department of Crop and Soil Sciences
University of Georgia
USA

Carta enviada al Director del diario La República


Sr. Director de La República:

En relación a su artículo La planta sagrada de los incas desafía al gigante Monsanto (publicado el 19 de julio, 2009) debo decir que antes de publicarlo debieron consultar con expertos pues no se trata de nuestra kiwicha, Amaranthus caudatus, sino de Amaranthus palmeri, una maleza conocida en USA como palmer pigweed o palmer amaranto. Como siempre el nacionalismo en exceso termina por cegarnos.

Si hubiesen consultado con expertos se habrían enterado que este problema de resistencia es recurrente desde que se inventaron los herbicidas hace más de 50 años. Esto NO tiene nada que ver con Monsanto ni con la soya OGM. Es cierto que existen malezas con resistencia al glifosato pero hay que notar que este tipo de problemas han aparecido de manera periódica en Georgia y otros estados aledaños del sureste americano y mucho antes de la soya OGM. En los 70’s, el herbicida era Atrazina y la maleza resistente el panicum (Panicum texanum). En los 80’s los herbicidas fueron Classic y Scepter y la maleza resistente el prickly sida (Sida spinosa). En los 90’s los herbicidas fueron Dual y Basagran y la maleza el purple nutsedge (Cyperus rotundus). Ahora es glifosato y la maleza el palmer pigweed. Debo añadir que, a pesar de lo que dice el cable, los productores no sólo arrancan las malezas resistentes- las matan, dependiendo de la situación, con glufosinato o con 2,4-D, otros dos excelentes herbicidas. También hay que anotar que esta resistencia NO se debe al flujo genético, ya que ni la soya ni el algodón ni el maíz se pueden cruzar con el palmer pigweed. La República debería saber que las plantas, como los animales, se cruzan solo entre sí, así como una jirafa no se cruza con un mono, un palmer pigweed no se cruza con la soya, maiz o algodon.

Hay que resaltar con mucho énfasis que aun sin soya OGM este problema habría ocurrido, es un efecto secundario del uso de herbicidas. En algunas semanas se va a publicar un artículo científico describiendo la base molecular de esta resistencia. Se debe a que el palmer pigweed tiene 5 copias del gen que codifica la proteína atacada por el glifosato (de allí la necesidad de una dosis mayor). Algo similar a lo que sucede con las resistencia a los antibióticos en las bacterias o con la resistencia a las drogas anticáncer en los tumores cancerosos.

Finalmente, La República no menciona que este problema será superado porque en USA hay científicos trabajando 24/7 en este problema. La alternativa a no usar herbicidas es resignarse a que las malezas reduzcan la productividad de nuestros cultivos como les sucede a nuestros agricultores de la sierra. Con toda seguridad muy pronto aparecerá un nuevo herbicida y el progreso tecnológico continuará. En algunos años este asunto se habrá olvidado del mismo modo como ahora nadie se acuerda que ALGUNA vez habían bacterias resistentes a las sulfas. Saltar en un pie gritando jojolete es solo la alegría de los ignorantes.

Saludos

Luis Destefano Beltrán, Ph.D.

Un comentario al Seminario “Uso de la Modificación Genética en el Agro del Perú”

Estimados Amigos y Colegas:.

Deseo tomar los siguientes minutos de su valioso tiempo para resumir algunos aspectos interesantes, y algunos un tanto anecdóticos del reciente Seminario “Uso de la Modificación Genética en el Agro del Perú” realizado el pasado Jueves 23 de Julio en el Auditorio Principal de la Universidad Nacional Agraria La Molina. El Seminario fue organizado por la Asociación de Egresados y Graduados (AEG) de la UNALM y en un principio intentaba reunir únicamente a expertos en la tecnología de los OGMs, sin embargo, por un pedido expreso del Rector de la UNALM se aceptó por cortesía incluir expositores de otras especialidades y con posiciones en contra. En retrospectiva y a luz de los incidentes ocurridos casi al final del evento quizás esta decisión no fue muy sabia. En general programar en un solo foro a expositores acostumbrados a basar sus conferencias en argumentos científicamente sólidos y consistentes y a expositores motivados en gran parte por una posición cuasi religiosa o ideológica corría el peligro de encender fácilmente las chispas de la frustración de estos últimos. Todos estaremos de acuerdo que en un Congreso de Astronomía nadie pediría que se invite a un Astrólogo, o a un Alquimista si se se tratara de un Congreso de Química. Pero se trataba del pedido del dueño de casa y había que ceder.
Después de algunas amenazas por parte de un expositor de no presentarse al Seminario si no era incluido al final del programa, se aceptó programar a los tres expositores pro-transgénicos: Dr. Alex Grobman, Dr. Ernesto Bustamante y Dr. Marcel Gutiérrez, en ese orden, seguidos a continuación por los tres opositores a los transgénicos: Dr. Eduardo Zegarra, Dra Antonieta Gutiérrez, e Ing. Luis Gomero en ese orden. Al final de las conferencias plenarias se organizó una Mesa de Panelistas en la que participaron el Biólogo Santiago Pastor, el Ing. Tomas Unger y un servidor. El Ing. José Alejandro Gonzáles actuó como Moderador de la Mesa y el Dr. Augusto Mellado, Presidente del CONCYTEC clausuró el evento.
Las exposiciones de los 6 expositores transcurrieron sin ningún percance hasta llegar a la Mesa de Panelistas. El primer panelista Biol. Santiago Pastor dedicó buena parte de su intervención de 10 minutos a defender la necesidad de darle un mayor rol en temas de Bioseguridad al Ministerio del Ambiente donde el labora como Asesor. Por su parte, el Ing. Unger virtió opiniones un tanto ácidas sobre las presentaciones de los tres opositores a los OGMs y terminó diciendo que él veía que en 20 años habría transgénicos en todas partes y que si no fuera por la actual oposición su uso podría acelerarse, pero que el no tenía ninguna duda de su adopción final. Señaló además con sutileza que mencionar a las Deidades Andinas en un debate sobre agricultura era algo equivocado por decir lo menos.
En mi intervención comenté la presentación del Dr. Zegarra que era la que con mayor interés había esperado. A pesar de su excelente presentación, creo que el Dr. Zegarra desperdició una excelente oportunidad para exponer sus razones, desde la economía, y justificar su posición en contra de la adopción de los OGMs para el Perú. Debo advertir que personalmente conocía muy bien su posición en contra pero yo esperaba argumentos más sólidos y lamento decir que quedé bastante decepcionado. Por el contario, creo que su exposición estuvo llena de lugares comunes y en general dejó ver una posición política partidaria, totalmente respetable, pero equivocadamente expuesta en una debate académico. Así, cuando mencionó los efectos económicos de su adopción solo menciono los 6,500 millones de USD de ganancias para las multinacionales.
Aquí algunas cifras que olvidó mencionar y que, en mi opinión, como economista agrícola las debería haber tenido a la mano:
  1. El uso de OGMs resistentes a herbicidas ha contribuido, especialmente en sudamérica a la adopción de sistemas de producción con labranza cero. Este sistema de producción contribuye a reducir la erosión del suelo y a mejorar los niveles de humedad del suelo.
  2. La ganancia para los agricultores en todo el mundo en el periodo 1996-2008 suma 44.1 mil millones USD de los cuales el 50% fueron para los agricultores de los países en desarrolllo.
  3. Del total de los beneficios económicos 20.5 mil millones de USD se debieron al aumento de los niveles de producción (yield) y el resto por reducción en los costos de producción.
  4. El uso de OGMs en el periodo 1996-2007 redujo el uso de pesticidas en 359 millones de kilos.
  5. El menor uso de pesticidas y la menor labranza han contribuido a una reducción en el uso de combustibles en el campo equivalentes, en el 2007, a la remoción de la atmósfera de 14.2 mil millones de kgs de CO2 o a sacar de circulación a 6.3 millones de autos por 1 año.
  6. Desde 1996 la biotecnología agrícola ha añadido 67.9 millones de TM de soya, 62.4 millones de TM de maíz, 6.85 millones de TM de fibra de algodón y 4.44 millones de TM de canola.
  7. Para obtener los niveles de producción del 2007 sin la tecnología de los OGMs habría sido necesario sembrar 5.9 millones de Has adicionales de soya, 3 millones de maiz, 2.5 millones de algodón y 0.3 millones de canola. Esta área es equivalente al 6% de la tierra arable de USA o 23% de la de Brazil. Como los países no crecen esta área habría resultado, especialmente en Brazil, de una mayor destrucción de bosques con la consiguiente pérdida de biodiversidad.
  8. El Brasil dejó de ganar 6 mil millones de USD por demorar 6 años la adopción de OGMs.

Una de las razones que dio el Dr. Zegarra para la no adopción de los OGMs en el Perú fue que los europeos y japoneses se podrían “molestar” y dejar de comprar nuestros productos. Cuando escuché esto último me sonó bastante familiar a algo que se dijo hace un tiempo con respecto a los chilenos. En el entretiempo es necesario señalar que para este tipo de “pataletas” está la Organización Mundial del Comercio que hace algunos años le dió la razón a USA, Argentina y Canadá en una disputa similar con la UE. Finalmente, el Dr. Zegarra propuso una moratoria de 5 años para el uso de OGMs en el Perú, 2 años más que la Congresista Keiko Fujimori quien ha propuesto en un proyecto de Ley una moratoria de 3 años. Lamento ver al Dr. Zegarra compartiendo posiciones con ese proyecto de ley. Olvidó, dicho sea de paso, que en el Perú tenemos una moratoria de facto de 13 años.

Durante el periodo de preguntas y respuestas, en la que el Dr. Zegarra brilló por su ausencia, se produjo una salida rápida del Auditorium de un expositor de la posición anti OGM seguido por una pequeña "portátil" debido a unos aparentes agravios de parte de algunos expositores y panelistas en el intercambio de preguntas y respuestas. Más de un centenar de personas fueron testigos que en ningún momento se agravió a nadie (por si acaso todo el evento fue filmado). Debemos reconocer que hubo un expositor anti-OGM que se quedó a pie firme, y que posteriormente mereció nuestro reconocimiento colectivo, fue el Ing. Luis Gomero quien inclusive llegó a reconocer que en el asunto de los Amarantos resistentes a glifosato, en efecto, no se había producido ninguna transferencia de genes de soya HR.

A manera de reflexión diré que obviamente se trataba de un debate entre dos posiciones diametralmente opuestas y todos aquellos que han participado en un debate saben que además de los argumentos sólidos es totalmente legítimo usar un poco de humor, ironía, y hasta algunas puyas. Si no para avanzar una posición por lo menos para hacer el debate un poco más entretenido y como una manera elegante de desactivar tensiones naturales que surjen en este tipo de eventos. La moraleja es que si uno desea salir airoso de un debate debe saber mantener la compostura y la sonrisa a flor de piel y evitar a toda costa dar la impresión de reconocerse frustrado perdiendo los papeles.

Como conclusión podemos afirmar que, exceptuando el lamentable retiro de dos expositores antes de tiempo, se trató de un excelente Seminario y creo que los asistentes fueron los más beneficiados con tres excelentes conferencias a favor de los OGMs. Como científicos lamentamos que este tema se haya politizado innecesariamente y que si la actual Administración no promulga prontamente el reglamento sectorial para el uso de los OGMs en la Agricultura corremos el peligro de perder competitividad y sobre todo tiempo (otro Camisea). Trece años son demasiados años para tomar una decisión a favor de la modernidad y el progreso de nuestro país.

Saludos desde el Valle de Lima

Luis Destefano Beltrán, Ph.D.