26 ago. 2009

La Muerte del Último Liberal de la Política Americana: Edward Moore Kennedy (1932-2009)

Acabo de enterarme por el cable de la muerte del último gran liberal de la política americana. Bueno, era una muerte anunciada. Todos sabíamos que era cuestión de tiempo y que el cáncer no lo iba a dejar escapar.

Aún así es una muerte que entristece. Durante los casi 20 años que viví en USA, lo pude ver muchas veces en entrevistas con Larry King, en los programas políticos de los domingos por la mañana, escuchar sus discursos en las convenciones del partido Demócrata o en el C-SPAN defendiendo las causas de los excluidos pidiendo un aumento en el salario mínimo u otra lucha por los sin voz. Su última y más larga pelea fue por un Seguro de Salud Universal. Sin duda Obama pierde a su mejor aliado en el Senado y quizás su partida lo obligue a tirar la toalla.

Ted Kennedy era el patriarca de la familia Kennedy, el centro de gravedad del Clan, después del asesinato de Jack y Bob. Pudo ser Presidente, o por lo menos pudo ser candidato presidencial en 1980. Pero en USA nadie te garantiza ese derecho, la nominación tiene que ser ganada en las primarias y Jimmy Carter se cruzó en su camino, aunque los expertos dicen que su derrota se debió a la manera como manejó el accidente de Chappaquiddick.

Aunque el país perdió un candidato o quizás un Presidente, el Senado ganó un gran Senador, quizás el mejor de los últimos 50 años, su imágen ganó gravitas con el correr de los años por su tenaz defensa de innumerables proyectos de ley a favor de los más necesitados. Otra de sus virtudes fue su admirable capacidad de lograr que "las cosas sucedan", su habilidad para crear aliados donde antes había un enemigo. Algo que muchos de nuestros congresistas podrían aprender. Y, sobre todo, fue capaz de ganarse el respeto de sus enemigos políticos, algo nada fácil en Washington, DC.

Descansa en paz Ted.

Luis Destefano Beltrán, Ph.D.

19 ago. 2009

Quiero mi fertilizante

Hace unos días se produjo la toma de la hidroeléctrica de Yuncán por los pobladores de la zona de Paucartambo (Pasco). La protesta de los comuneros tenía como demanda principal la compra de fertilizantes para sus cultivos con fondos de la Asociación Fondo Social Yuncán (AFSY), persona jurídica sin fines de lucro que recibe los aportes económicos semestrales de la empresa EnerSur. Hasta aquí los hechos.
Lo interesante es que nadie en los medios ha reparado en el hecho que estos comuneros hayan recurrido a la violencia para reclamar por fertilizante (sintético). Pareciera que los cientos de miles de dólares que la colaboración internacional ha gastado en el Perú no ha podido acabar con el sentido común de nuestros agricultores. No se equivoquen, existen decenas de ONGs fuertemente financiadas por jugosos grants de la UE que han predicado las supuestas bondades de la agricultura orgánica para satisfacer las ineficiencias de sus productores europeos. Como la AO no es tan eficiente como la convencional, la industria orgánica europea recurre a expandir su evangelio a los países de la periferie para que usen sus tierras, su agua y su mano de obra barata y exporten sus productos a la Europa exquisita a precios más bajos que los que cobraría un agricultor europeo.
Me alegra y me reconforta que nuestros agricultores den muestra de independencia intelectual y no se dejen engatuzar por el oenegero de turno. Ellos saben que sus campos necesitan verdaderos fertilizantes para poder producir cada vez más. Estoy seguro que si pudieran tambien usarían herbicidas para evitar que sus mujeres tengan que deshierbar sus cambos a mano durante interminables jornadas de trabajo duro e inútil.


Luis Destefano Beltrán, Ph.D.


16 ago. 2009

Un comentario a "La caliente guerra fría" de Alberto Adrianzén M

Comentario publicado en La Republica el 15 de Agosto

Jugar a la guerra es también permitir que miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica y la unidad de elite Al-Quds entrenen y refuercen a la policía y servicio secretos venezolanos como fue reportado a principios de año por el diario italiano La Stampa. La presencia desestabilizadora del régimen del Presidente Mahmoud Ahmadinejad es algo que no ha sido denunciado por ningún gobierno en la región.

Además del generoso entrenamiento de las fuerzas policiales, con la aprobación de Chávez, Irán ha establecido en Venezuela una infraestructura financiera y empresarial que incluye bancos, minas de oro, una planta de cemento, una fábrica de tractores y bicicletas, una planta de procesamiento de atún y un Joint-venture petrolero (thecuttingedgenews.com). Y no solo eso, de acuerdo al mismo reporte de La Stampa, Irán, Venezuela y Nicaragua construirán un puerto de 350 millones de dólares en Monkey Point en la costa occidental de Nicaragua, un puerto de aguas profundas estratégicamente ubicado cerca de Colombia, México y Cuba.

Muy lamentable que el sesgo antiamericano de Adrianzén no le deje ver la caliente amenaza de la cabeza de playa iraní en la región. Más aún, insiste en llamar progresista al régimen de Chávez, un régimen que no tiene nada de progresista y que para muestra acaba de aprobar una terrible Ley de Educación que intenta controlar a los venezolanos desde el kindergarten.

Luis Destefano Beltrán, Ph.D.


La caliente guerra fría

Sáb, 15/08/2009 - 20:38

Alberto Adrianzén M

Resulta extraño que en la última declaración de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) firmada en Quito, no se haya mencionado el tema de las bases militares en Colombia, y que más bien este debate se haya trasladado para una próxima reunión en Argentina. Existe unanimidad en condenar el golpe de Estado en Honduras, pero no sucede lo mismo cuando se habla de las siete bases militares norteamericanas. Estamos, por lo tanto, frente a un tema que divide a la región (continua).



9 ago. 2009

Los alimentos orgánicos son solo un impuesto a los crédulos

Estimados amigos y colegas:

Parece que las cosas para los pro-orgánicos han comenzado a cambiar, por lo menos en Inglaterra. Una prueba de ello es que las ventas de Whole Foods, la mayor cadena de venta de alimentos orgánicos, han mostrado cifras en rojo en los 3 últimos trimestres. Algo similar sucede con la cadena Duchy Originals del Principe Charles. ¿Es este el comienzo del fin o es solo un problema producido por la crisis global? Difícil de decir, lo que es cierto es que la publicación del ultimo meta análisis encargado por la Food Standards Agency, el equivalente ingles del FDA, que concluye que no existe ninguna diferencia en la calidad nutritiva entre los alimentos orgánicos y los convencionales ha provocado un verdadero terremoto mediático en Inglaterra. Mas aún, los autores del estudio se han visto amenazados con una lluvia de "hate mail" que dice mucho de sus autores o por lo menos de su estado mental.

Hoy en la mañana me di el trabajo de leer algunos comentarios a varios artículos y notas publicadas en varios periódicos y blogs de nuestro medio en relación a los OGMs y alimentos orgánicos en general. Los comentarios anti-OGMs encajan, en una gran mayoría, en lo que se conoce como "hate mail'. En general se insulta de manera abierta al contrincante.

Aquí les copio dos muestras de antología:
  1. Entre los comentarios a un artículo en La República encontramos: "...Dos correcciones al supuesto "doctor" Parrott: Yo creo que se trata mas bien de un parrot en vez de Parrott y que trabaja en el Department of Crap Sciences en vez del Department of Crop Sciences. Just to keep it in plain language that this parrot can understand, this is just more bullshit mixed with new horseshit. Si se trata del Wayne Parrott que se supone escribe pues él no es mas que otro representante mercenario de Monsanto....."
  2. Otra del mismo autor burlandose de un comentario del Dr. Jorge Mayer, científico peruano que trabaja actualmente en Australia y que antes trabajó en el Golden Rice Program: "..... Es claro señor Mayer que entre su apellido y el mío solo media una letra. El suyo tiene una M y es allí donde está usted....."

Y si alguno de Uds. tienen la paciencia de navegar en la internet encontrarán comentarios similares donde se acusan a los que apoyan los OGMs de estar en la planilla de Monsanto y hasta de ser anti patriotas (un exceso verbal por decir lo menos de un Ministro en ejercicio). Este tipo de reacciones hepáticas no ayuda ciertamente al debate de ideas. Como comenta la nota del Sunday Times (ver abajo) solo hay dos modos de saber si uno va ganando un debate.

El primero es si su contrincante cambia el debate de los hechos a acusaciones acerca de (tus) motivos; el segundo, si descienden al abuso simple. Por lo que hemos podido ver últimamente en foros, seminarios, y la internet, el debate lo van perdiendo aquellos que usan las tácticas del miedo y la intimidación.

Los dejo con el artículo del Sunday Times. Personalmente, me gustaría tener este tipo de debates en nuestros periódicos, pero como ya lo había dicho en una nota anterior, ningún periodista de nuestro medio parece estar interesado en ponerle el cascabel al gato al lobby orgánico. ¿Es una señal de su fuerza o una señal "that they just don't give a rat's ..... about the truth..". ?

Ud decidan

Saludos

Luis Destefano Beltran PD.

PD. Aquellos interesados en el artículo del Dr. Tony Trewavas me lo pueden pedir a mi correo luisdestefano@gmail.com

http://www.timesonline.co.uk/tol/comment/columnists/dominic_lawson/article6788644.ece

The Sunday Times

August 9, 2009

Organic food is just a tax on the gullible

I could have become a fatal casualty of the organic movement

Dominic Lawson

There are two reliable ways of telling if you have won an argument. The first is if your disputants switch from discussion of the facts to accusations about motives; the second, more obviously, is if they descend to mere abuse.

Alan Dangour, a nutritionist at the London School of Hygiene and Tropical Medicine, should therefore feel he has had an encouragingly uncomfortable week. He is the author of a peer-reviewed meta-study in the American Journal of Clinical Nutrition that concluded, from 50 years of scientific evidence, that so-called “organic” food was no healthier than conventionally farmed products. By the end of last week Dangour felt as if he had been covered with the brown stuff the organic lobby holds most sacred. He revealed that he had received “hate mail” and was “taken aback” by the “abusive” language used.

Ben Goldacre, an NHS doctor and author of the acclaimed book Bad Science, has had a similar week. In his newspaper column he had taken apart the Soil Association’s criticisms of Dangour’s paper – which was funded by Britain’s Food Standards Agency – notably its claim that the health benefits of organic food relating to the absence of pesticides “could not be measured by the evidence identified in the FSA paper”.

As Goldacre pointed out to the Soil Association: “Either you are proposing that there are health benefits which cannot ever be measured. In this case you have faith, which is not a matter of evidence. Or you are proposing that there are health benefits which could be measured, but have not been yet. In which case, again, you have faith rather than evidence.” Cue an avalanche of organic ordure on the “comments” section at the foot of the online edition of Goldacre’s column.

When I called him, he remarked: “In my experience the [comments of the] organic food, antivaccine and homeopathy movements are unusually hateful and generally revolve around bizarre allegations that you covertly represent some financial or corporate interest. I do not; but I do think it reveals something about their own motives that they can only conceive of a person holding a position as a result of financial self-interest.”

His linking of the organic movement with homeopathy is telling. They are cults masquerading as science, rather like the creationists of America’s Bible Belt – but at least the latter have the self-awareness to acknowledge their opinions are based on faith. The organic movement, philosophically, is based on an inchoate faith in nature, seeing any human interference with nature as in some way bad and destructive of the “roots” of creation.

As Luc Ferry, the French philosopher, wrote in The New Ecological Order: “The hatred of the artifice connected with our civilisation... is also a hatred of humans as such. For man is the antinatural being par excellence... This is how he escapes natural cycles, how he attains the realm of culture, and the sphere of morality, which presupposes living in accordance with laws and not just with nature.” Guided by Ferry’s insight that this philosophy is based on “hatred” of humanity – and I accept this is dangerously close to an attack on motives – we should hardly be surprised by the nature of the e-mails directed at Dangour and Goldacre.

Nor, indeed, should anyone have been in the least surprised by Dangour’s results. The more rational among the organic movement long ago stopped claiming as scientific fact that their products are better for humans. The Canadian Organic Growers, reacting less hysterically than the Soil Association, responded to Dangour’s survey by saying that it “didn’t make health claims based on the nutrition of organic food”. This is the scientifically responsible attitude; but it is also a deadly blow to the marketing of organic foods, which depends on yummy mummies continuing to believe that if Cecilia and Frederick are fed only organic foods, then the little darlings will grow up healthier and stronger. It is in this sense that the organic business – ordinary food at extraordinary prices – is nothing more than a tax on gullibility.

Such gullibility can have dangerous effects on your health, as well as your bank balance. A few years ago my wife decided we should have an entirely organic vegetable garden. To this end she refused all man-made fertilisers and ordered a truckload of pigeon droppings. What could be more natural? Neither was there anything unnatural in the germs I inhaled through the spores of our organic manure, thereby contracting psittacosis. This developed into “atypical” pneumonia, which was of course resistant to all standard antibiotics. Had a hospital doctor not guessed the cause and put me on a drip with the appropriate drugs – ooh, chemicals! – I could have become a fatal casualty of the organic movement. Obviously my wife might have ordered cow manure rather than pigeon poo; then I could have been felled by E coli instead.

Think about it from the other end: if chemicals and pesticides in foods are as dangerous for humans as the Soil Association claims, we should expect conventional farmers, who handle the stuff in industrial quantities, to be dropping dead before the rest of us with all sorts of chemical-induced cancers.

The most exhaustive analysis of this matter was published in 2004, a peer-reviewed paper by Professor Anthony Trewavas of Edinburgh University, entitled “A critical assessment of organic farming-and-food assertions with particular respect to the UK and the potential environmental benefits of no-till agriculture”. (Trewavas is an advocate of no-till farming, which avoids damage to the soil caused by ploughing; “organic” farmers must plough to destroy all the weeds which would otherwise have been killed by pesticides.) His paper revealed that “of 12 separate investigations on farmers involving in total about 300,000 people, 11 found that farmers had overall cancer rates very substantially lower than the general public”.

Trewavas concludes that “the reasons why farming is so healthy are not known, but these data indicate not only a null result for the hypothesis relating pesticide exposure to cancer, but a consistent result for the alternative, that pesticide exposure may protect against cancer”. I realise that publicising Professor Trewavas’s paper might itself cause medical problems, as Soil Association executives choke with rage, but I think this a risk offset by the benefits to the public as a whole.

The provocative professor also points out that in the period since 1950 – as pesticides and industrial farming took an increasing role in food production – “stomach cancer rates have declined by 60% in western countries”. This is generally ascribed to the fact that fruit and vegetable consumption has doubled in that period – but why did this change in diet occur? Because modern agriculture, aided by air freight, has been able to get such products to consumers at ever-cheaper prices all year round.

This just demonstrates the common-sense point that diet, rather than whether food is produced “organically” or not, is the key to healthy eating. It is that which lies behind the Ratner moment of the chief executive of Whole Foods, who confessed last week that he had been selling “a bunch of junk”. What the organic chain store boss was trying to say, I think, is that a high-fat diet is as bad for you when the food has an “organic” sticker on it as when it doesn’t.

The general public, however, had already begun to call the organic bluff, perhaps one reason Whole Foods’ sales have suffered over three consecutive quarters in the United States and Prince Charles’s Duchy Originals has seen its profits slump. That noise – half-fart, half-howl – you heard last week was the organic balloon bursting.

dominic.lawson@sunday-times.co.uk

5 ago. 2009

Un comentario a "Conversando con Darwin" de Ramiro Escobar

Sáb, 14/02/2009 - 11:40 — publicado en La República

Se equivoca el Sr. Escobar cuando intenta introducir el tema de los OGMs en esta conversación con Darwin. Con toda seguridad a él le habría encantado la posibilidad de contar con mayor diversidad genética, la materia prima de la evolución. Lo que la tecnología de los OGMs hace posible es acelerar la evolución a favor del hombre. Nada malo con eso. Por ejemplo, en estos momentos existe la necesidad de un trigo resistente a la sequía (pregúnteles a los argentinos y australianos). Si no hacemos nada y confiamos solo en el “curso natural” de eventos, necesitaríamos miles de años hasta que apareciera por casualidad un trigo que use menos agua. Con la ingeniería genética podemos tenerlo en 4-5 años (en realidad ya tenemos algunos prototipos). Alguien dirá que estamos “alterando” la evolución. Pero si lo hacemos todos los dias, al salvar artificialmente especies en peligro de extinción, sin mencionar que los avances de la medicina han cambiado la evolución del ser humano para siempre.

Luis Destefano Beltrán


Conversando con Darwin
Por Ramiro Escobar
Un día después de cumplirse los 200 años de su nacimiento, acaecido el 12 de febrero de 1809, el profesor Charles Robert Darwin aceptó, en exclusiva, conversar con este espacio. Para evitar problemas con él, o con Indecopi y el Vaticano, para la edición de esta entrevista se ha acudido a la revisión de sus numerosas obras, cartas y escritos.

-Profesor Darwin, ¿cómo se siente a 200 años de haber llegado a este mundo y 150 después de haber publicado El Origen de las Especies?

–Muy bien, como dije en mi autobiografía, estoy sorprendido de que un hombre como yo, con facultades tan ordinarias, haya influido tan considerablemente. –Pero sus teorías aún se siguen discutiendo… –Eso no me preocupa. No siento que mis ideas sobre la selección natural hayan sido refutadas. Están allí y hasta se han adaptado a estos tiempos (
continúa)

Un comentario a "La planta sagrada de los incas desafía al gigante Monsanto"

Dom, 19/07/2009 - 17:29 — publicado en La República

En relación a su artículo La planta sagrada de los incas desafía al gigante Monsanto debo decir que antes de publicarlo debieron consultar con expertos pues no se trata de nuestra kiwicha, Amaranthus caudatus, sino de Amaranthus palmeri conocida en USA como palmer pigweed o palmer amaranto. Como siempre el nacionalismo en exceso termina por cegarnos.

Si hubiesen consultado con expertos se habrían enterado que este problema de resistencia es recurrente desde que se inventaron los herbicidas hace más de 50 años. Esto NO tiene nada que ver con Monsanto ni con la soya OGM. Es cierto que existen malezas con resistencia al glifosato pero hay que notar que este tipo de problemas han aparecido de manera periódica en Georgia y otros estados aledaños del sureste americano y mucho antes de la soya OGM. En los 70’s, el herbicida era Atrazina y la maleza resistente el
panicum (Panicum texanum). En los 80’s los herbicidas fueron Classic y Scepter y la maleza resistente el prickly sida (Sida spinosa). En los 90’s los herbicidas fueron Dual y Basagran y la maleza el purple nutsedge (Cyperus rotundus). Ahora es glifosato y la maleza el palmer pigweed.

Debo añadir que, a pesar de lo que dice el cable, los productores no sólo arrancan las malezas resistentes- las matan, dependiendo de la situación, con glufosinato o con 2,4-D, otros dos buenos herbicidas. También hay que anotar que esta resistencia NO se debe al flujo genético, ya que ni la soya ni el algodón ni el maíz se pueden cruzar con el palmer pigweed. La República debería saber que las plantas, como los animales, se cruzan solo entre sí, así como una jirafa no se cruza con un mono, un palmer pigweed no se cruza con la soya, maiz o algodon, capisci?

Hay que resaltar con mucho énfasis que aun sin soya OGM este problema habría aparecido, es un efecto secundario del uso de herbicidas. En algunas semanas se va a publicar un artículo científico describiendo la base molecular de esta resistencia. Se debe a que el palmer pigweed tiene 5 copias del gen que codifica la proteína atacada por el glifosato (de allí la necesidad de una dosis mayor). Algo muy similar a lo que sucede con las resistencia a los antibióticos en las bacterias o con la resistencia a las drogas anticáncer en los tumores cancerosos.

Finalmente, La República no menciona que este problema será superado porque en USA hay científicos trabajando 24/7 en este problema. La alternativa a no usar herbicidas es resignarse a que las malezas reduzcan la productividad de nuestros cultivos como les sucede a nuestros agricultores de la sierra. Con toda seguridad muy pronto aparecerá un nuevo herbicida y el progreso tecnológico continuará. En algunos años este asunto se habrá olvidado del mismo modo como ahora nadie se acuerda que ALGUNA vez habían bacterias resistentes a las sulfas. Saltar en un pie gritando jojolete es solo la alegría de los ignorantes.

Luis Destefano Beltrán, Ph.D.

La planta sagrada de los incas desafía al gigante Monsanto
Pánico entre agricultores de Estados Unidos. La transnacional de semillas transgénicas no sabe qué hacer con el amaranto (kiwicha) que acabó con sembríos de soya.

Agencias

En Estados Unidos los agricultores han tenido que abandonar cinco mil hectáreas de soya transgénica y otras cincuenta mil están gravemente amenazadas. Este pánico se debe a una “mala hierba”, el amaranto (conocida en el Perú como kiwicha) que decidió oponerse a la transnacional Monsanto, tristemente célebre por su producción y comercialización de semillas transgénicas (Continúa)

Un comentario a "Derechización de los Intelectuales" de Alberto Adrianzén M.

Publicado el Sáb, 30/05/2009 - 16:59 — en La República:

Bertrand Russell en sus Ensayos escépticos decía que “...todo hombre, donde quiera que va, está rodeado por una nube de convicciones reconfortantes, que se mueven con él como las moscas un día de verano...”. Adrianzén se mueve con sus convicciones reconfortantes y escribe desde el guetto que no quiere o no puede salir. Sabe que el barco se hunde y en lugar de tomar las de villadiego se pregunta porque el resto de la tripulación lo abandona. Una lástima que ante la realidad carezca de reflejos y se convierta en el cronista de la gran fuga de la izquierda autoritaria hacia valores más democráticos y liberales.

Luis Destefano Beltrán


Derechización de los intelectuales
Sáb, 30/05/2009 - 19:53

Por Alberto Adrianzén M. (*)
Fue Norberto Bobbio, creo, quien dijo, hace ya unos años y antes de morirse, que en estos tiempos la crisis del marxismo (también se puede leer como socialismo) es mucho más profunda que aquellas otras que se vivió en el pasado. Bobbio sostenía que el marxismo resolvía sus crisis sustituyendo a los intelectuales que renunciaban a este pensamiento por otros nuevos, que, a su vez, tenían la capacidad de renovarlo. Sin embargo, esta alimentación continua, por llamarla de algún modo, se cortó en la década de los 80 y se agravó en la siguiente década. Es decir, nadie reemplazaba a los que se iban. (continúa)