27 jul. 2009

Carta enviada al Director del diario La República


Sr. Director de La República:

En relación a su artículo La planta sagrada de los incas desafía al gigante Monsanto (publicado el 19 de julio, 2009) debo decir que antes de publicarlo debieron consultar con expertos pues no se trata de nuestra kiwicha, Amaranthus caudatus, sino de Amaranthus palmeri, una maleza conocida en USA como palmer pigweed o palmer amaranto. Como siempre el nacionalismo en exceso termina por cegarnos.

Si hubiesen consultado con expertos se habrían enterado que este problema de resistencia es recurrente desde que se inventaron los herbicidas hace más de 50 años. Esto NO tiene nada que ver con Monsanto ni con la soya OGM. Es cierto que existen malezas con resistencia al glifosato pero hay que notar que este tipo de problemas han aparecido de manera periódica en Georgia y otros estados aledaños del sureste americano y mucho antes de la soya OGM. En los 70’s, el herbicida era Atrazina y la maleza resistente el panicum (Panicum texanum). En los 80’s los herbicidas fueron Classic y Scepter y la maleza resistente el prickly sida (Sida spinosa). En los 90’s los herbicidas fueron Dual y Basagran y la maleza el purple nutsedge (Cyperus rotundus). Ahora es glifosato y la maleza el palmer pigweed. Debo añadir que, a pesar de lo que dice el cable, los productores no sólo arrancan las malezas resistentes- las matan, dependiendo de la situación, con glufosinato o con 2,4-D, otros dos excelentes herbicidas. También hay que anotar que esta resistencia NO se debe al flujo genético, ya que ni la soya ni el algodón ni el maíz se pueden cruzar con el palmer pigweed. La República debería saber que las plantas, como los animales, se cruzan solo entre sí, así como una jirafa no se cruza con un mono, un palmer pigweed no se cruza con la soya, maiz o algodon.

Hay que resaltar con mucho énfasis que aun sin soya OGM este problema habría ocurrido, es un efecto secundario del uso de herbicidas. En algunas semanas se va a publicar un artículo científico describiendo la base molecular de esta resistencia. Se debe a que el palmer pigweed tiene 5 copias del gen que codifica la proteína atacada por el glifosato (de allí la necesidad de una dosis mayor). Algo similar a lo que sucede con las resistencia a los antibióticos en las bacterias o con la resistencia a las drogas anticáncer en los tumores cancerosos.

Finalmente, La República no menciona que este problema será superado porque en USA hay científicos trabajando 24/7 en este problema. La alternativa a no usar herbicidas es resignarse a que las malezas reduzcan la productividad de nuestros cultivos como les sucede a nuestros agricultores de la sierra. Con toda seguridad muy pronto aparecerá un nuevo herbicida y el progreso tecnológico continuará. En algunos años este asunto se habrá olvidado del mismo modo como ahora nadie se acuerda que ALGUNA vez habían bacterias resistentes a las sulfas. Saltar en un pie gritando jojolete es solo la alegría de los ignorantes.

Saludos

Luis Destefano Beltrán, Ph.D.

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